Canción de cuna de los elefantes

A Bruno le encanta cuando su abuelita le cuenta este poema con Mambo, su elefante, el caso es que yo recuerdo cómo me lo contaba la mía…

CANCIÓN DE CUNA DE LOS ELEFANTES

El elefante lloraba
porque no quería dormir…
– Duerme, elefantito mío,
que la luna te va a oir…

– Papá elefante está cerca,
se oye en el manglar mugir;
duerme, elefantito mío,
que la luna te va a oir…

El elefante lloraba
(¡con un aire de infeliz!)
y alzaba la trompa al viento…
Parecía que en la luna
se limpiaba la nariz…

Adriano del Valle. Poeta español, generación del 27

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El detector de juguetes aptos para bebés

Navegando por internet hace bastante tiempo encontré un post en el que una ingeniosa mamá explicaba cómo con un rollo de papel de water hizo un detector de juguetes para bebés. Yo por entonces sólo tenía a Bruno, pero la idea me pareció tan graciosa que se me quedo grabada, así que, ahora que tengo un bebé con hermanito mayor ya puedo aplicarla. La cosa es bien simple, sólo ha hecho falta convertirlo en un juego para que a Bruno le atraiga. Le di un rollo de papel de water con una gran ceremonia contándole que es un detector de juguetes de bebés y sirve para diferenciar los juguetes que se le puede dejar a Hugo de los que no. Funciona de la siguiente manera, los juguetes que caben en el tubo de cartón no se los podemos dejar, ya que son demasiado pequeños y se los podría tragar, mientras que, aquellos que no caben sí se los dejamos. Una tontería ¿verdad? Pues funciona.

Muchas veces se entretiene mas con estas simples cosas que con cualquier otro juguete psicodélico, además que, introducir a Hugo en sus juegos le gusta, cada vez lo tiene más en cuenta y eso es positivo.

Mi cumpleaños

¿Que os parece mi regalo de cumpleaños? Hace un par de días que ha llegado empaquetada desde Alemania y tengo unas ganas enormes de dar un buen paseo, pero… ¡No encuentro tiempo!, ¡Aghhh! En este mismo momento, Eloy, mi mecánico, me está instalando el cacharrillo para poder montar la sillita de Bruno y que ahora será también de Hugo, para poderlos transportar. ¡Que ilusión! ¡Así da gusto cumplir años!

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Andorra 3.12.11

El trayecto en coche

Apenas tres semanas después de nuestra aventura en Lanzarote y sin haber recuperado fuerzas, nos lanzamos de nuevo al precipicio con una pequeña escapada a Andorra que, tan solo va a suponer tres horas de trayecto en coche (en tono irónico). Pienso que Eloy y yo nos emocionamos y pretendemos ir más allá de lo que se puede con dos pequeñeques como los nuestros, pero el ser humano es así de tonto, nos pueden las ganas de cambio… Y dicho esto, esperamos que el balance entre dificultades y satisfacciones del viaje sea positivo.
Decidimos partir el sábado 3 de diciembre a mediodía, aprovechando la siesta de Bruno y Hugo y acertamos de pleno, se duermen nada más salir de casa hasta casi Oliana, esto empieza muy bien.
Tras tres horas de coche aparcamos cerca del parque y acabamos de cargar el poco espacio que queda con provisiones de comida, una cosa menos en que pensar.

Una vez en el pisito, friega que fregarás, montaje del chiringuito, cena, peleas con Bruno para evitar que lo desmonte todo y a dormir, que ya son casi las diez, es tarde, zzzz….

Descansamos de coche, parque y paseitos

Día difícil. Amanecemos muy temprano, desayunamos y bien abrigaditos a la calle, Bruno está genial con su gorro de pelo y guantes. Paseito por la calle principal y parque.
La mañana había ido como la seda, pero la hora de comer y después Bruno estaba muy alterado, buscando que hacer para llamar la atención, todo no, rompo esto, tiro aquello, situación insostenible que acaba en lloros, malditos dos años! Paseito y parque por la tarde y a casita. Mañana haremos algo más divertido…

 

 

En busca de nieve

A las 7 de la mañana, como de costumbre, todos en pie, hoy nos lo tomaremos con calma, queremos ir a la montaña y ni siquiera ha salido el sol, así que desayuno pausado y a jugar con los peques.
Salimos en busca de nieve dirección a Pal, el paisaje continua de otoño, apenas está blanco, hay unas nubes que amenazan, el arco iris asoma, es un día bonito. Trayecto en coche relajado, Bruno tiene una misión muy importante, se trata de subir a la montaña a encontrar nieve, hacer una gran bola y lanzarsela a Eloy, shhhhh! Está emocionado. A pesar del buen tiempo le encasquetamos gorro y guantes, está guapísimo.

 

Logramos encontrar un poquito de nieve en pistas, que estaban evidentemente cerradas, damos un buen paseo por el bosque y nos reimos un rato. Hugo dormidito en su mochila con mami.

Para comer lentejitas con calabaza y surtido de foies y por la tarde a la city.

Hasta mañana.

 

 

 

Nos visitan

Hemos pasado un día muy bien acompañados, la Juno ha venido a jugar con Bruno al parque, han disfrutado. Comemos en una pizzería y nos agobiamos en Pireenés hasta que, al fin, se duermen, lástima que ya se tengan que marchar…

Más parque con mucho frío hasta la hora de la cena y a dormir, que mañana es mi cumpleaños!

 

Mi cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños, a la misma hora que nací me despierto recordando un extraño sueño sobre partos, muy extraño. No tenemos nada pensado para hoy, así que decidimos coger el coche y dar un paseillo por Ordino y el bosque de la vía ferrata de Segudet, en busca de un lugar donde Bruno pueda campar a sus anchas sin límites. Hace bastante más frío que en Escaldes, así que todos bien abrigados y a correr.

 

Volvemos a comer a casa, entrecot andorrano y de postre, mmmm! pannetone con 33 velitas para soplar…

Tarde de paseo por el centro y ya pensamos en ir recogiendo todo para mañana, que pereza. Cena y a descansar.

Bruno se lo está pasando bien, pero es imposible ir a comprar algo con él, se escapa y entra en todas las tiendas, tira todo lo que encuentra al suelo, juega al escondite, corre hasta que lo alcanzas, es muy divertido pero agotador, mejor estamos en el parque o cuando no hay finalidad alguna en el paseo. Y insisto, es normal, sólo quiere jugar, quien pudiera ver la vida desde sus ojos… Y Hugo es tan chiquitín que va a remolque, duerme cuando quiere con mami o papi, eso sí, en su mochila bien arropadito y come a demanda, tiene su tetita a punto en cuanto la necesita, así que, es un gustazo llevarlo. A veces sufro porque no le proporciono la tranquilidad que tiene en casa, aunque sea una tranquilidad entre comillas, porque con Bruno al lado… Me encanta verlos interaccionar y es ahora cuando empiezan. Bruno siempre cuenta con Hugo, incluso cuando no lo ve pregunta por él y Hugo, no le quita la vista, no pierde detalle de todo lo que su hermano hace, ¿estará aprendiendo?. Me encanta despertarme por la mañana con uno a cada lado.

De vuelta a casa

No nos queda más que recoger el equipaje, limpiar el chiringuito y ultimar alguna compra para despedirnos de Andorra. Bruno le dice adiós a la casita, a los columpios muy chulos en los que ha jugado mucho rato y a las montañas. Tras un pequeño tentempié, con los dos preparados, ponemos rumbo a casa. He de reconocer que no creo que podamos tener la misma suerte con el viaje que a la ida, que alguno de los dos nos la liará, pero, para corroborar mi poca fe, me vuelvo a equivocar. Ha sido un trayecto tranquilo en el que Hugo ha dormido hasta casi Montblanc y Bruno sólo hasta Guissona, pero aún despierto ha estado relajado. Solo en 10 minutos más se nos hubiera complicado mucho la cosa.
Y ya en casita Eloy porteador, mami lavadoras y duchas, cenas, … Ufff! Estamos agotados.

Queda pendiente otra escapada a la montaña para ver nieve.