Juegos de poder

Ayer decidimos no enfadarnos con Bruno o Hugo en aquellas situaciones en las que lanzan un objeto, tiran las pinzas al suelo, sacan ropa de un armario y la esparcen por toda la casa, desordenan sus juguetes ante tus narices, asegurándose que les ves y, encima, se quedan a la espera de nuestra respuesta. Bien saben que no nos gustará, sin embargo lo hacen y parece, a nuestros ojos, que con una sonrisa burlesca.

La última fue abrir las bolsas de pañales y esparcirlos por el pasillo y no sólo Bruno, también Hugo disfrutaba… Ante tal alboroto decidimos seguirles el juego y nuestra respuesta a su picaresca acción fue un -¡Oh, no! ¡los pañales! ¡todos en el suelo! ¡agh! siguiendoles la broma y haciendo mucho teatro. No tuvimos tiempo de recogerlos cuando todos los pañales volvían a volar por los aires entre risas y carcajadas, y así estuvimos un buen rato…

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He de reconocer que la hazaña no era grave y tampoco nos encontrábamos en un día de esos con prisas y cansados en los que no puedes permitirte un segundo para jueguecitos, pero esta experiencia ha marcado un antes y un después en nuestra reacción frente a estos “juegos”. ¿Qué hubiera sucedido si hubieramos reaccionado con un grito seco de ¡no tireis los pañales! ¡eso no se hace!. No puedo asegurarlo, pero por mi experiencia probablemente hubieran seguido igualmente y nosotros enfadándonos porque no nos hacen ni puñetero caso, hasta que les hubiéramos retirado los pañales con morros y, muy probablemente, ellos hubieran buscado alguna que otra hazaña nueva que nos disgustara. Todos enfadados y frustrados.

Tras verificar empíricamente que darles la razón y dejarles actuar con libertad funciona, no digo con esto que mañana no lo vuelvan a repetir, ni tampoco que no tengan ningún límite en casa y puedan estropear cualquier objeto, cosa o lugar, pero que nos libramos del enfado y ellos pasaron un buen rato sí; buscamos información sobre qué estaba sucediendo. Es entonces cuando topamos con el libro de Naomi Aldort Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos y, por lo visto, estos comportamientos tienen nombre, se trata de las luchas de poder.

Hemos de empatizar con los más pequeños, entender que se sienten indefensos por el hecho de ser pequeños e inexpertos, que viven en un mundo nuevo y grande donde no pueden tocar, hay lugares a donde no se les deja ir, objetos que no pueden alcanzar, ¡Deben sentirse indefensos! Por lo tanto, parece lógico pensar que tienen la necesidad de sentirse “con poder”. Ellos no están preparados para renunciar a lo que quieren ahora, al contrario que los adultos. Dicho esto, se entiende que necesiten saber que las personas que les rodean se toman sus preferencias en serio inmediatamente.

Palabras textuales del libro citado: “un niño que se enfrenta a la sensación de indefensión o que se ve privado del control de su vida puede volverse furioso, agresivo o deprimido. Aunque no se puede eliminar la sensación de indefensión, se pueden mejorar sus probabilidades de experimentar autonomía y fuerza personal (…) y esto implica hacer algo por ellos, con frecuencia significa quitarse de en medio y procurarles un camino seguro y enriquecedor. Al proporcionarles un entorno físico y social seguro y sano se puede eliminar la necesidad de restringir o dirigir sus vidas. El niño puede elegir y liderar sus actividades, alimentos, horarios e intereses dentro del entorno seguro creado por los padres. Entiendo que en los bebés es fácil acondicionar su entorno físico para que experimenten, pero cuando son más mayores hemos de pasar por alto muchos de nuestros prejuicios vividos.

A quién no le han dicho aquello de “cuando seas padre comerás huevos” o bien “los mayores estamos teniendo una conversación, ¿Porqué no te esperas y nos lo explicas después?” resquicios de nuestra educación que están grabados en nuestra mente. Estamos intentando cambiar aunque eso suponga que los demas piensen que no les estamos “educando” correctamente…

Hasta ahora les he intentado incorporar en mis tareas diarias sin darme cuenta que quizás a ellos no les apetece venir a comprar o ya no es tan divertido tender como lo era antes, quizás se niegan a ponerse los zapatos para salir porque realmente ya están agusto en casa jugando, … Tendremos que tener mas paciencia, intentar descifrar sus necesidades y entonces actuar. Siempre con mucho cariño y delicadeza.

Si sigo pensando en el tema, reconozco que les desautorizo en multitud de ocasiones sin ni siquiera darme cuenta. Ahora entiendo porqué Bruno se pone furioso cuando estamos jugando y suena el teléfono, lo cojo y priorizo la chala con mi amiga a nuestro juego que teníamos a medias, encima le digo: – pero ¿es que no me dejas ni hablar por teléfono? ¡No me dejas hacer nada! Pobrecillo…

En realidad, hemos de tener presente que las acciones del niño no son buenas ni malas, son simplemente expresiones de sus necesidades emocionales o físicas, o bien juego inocente.

Bicicletada popular

Nunca pensé que me inscribiría a una bicicletada popular y he de reconocer que no sólo hicimos todo el recorrido, acompañados de otros 8.000 ciclomaníacos, sino que me lo pasé estupendamente. Descarto aquellos momentos en los que se estrechaba el recorrido y se formaban auténticos embudos de humanos y ruedas o cuando una “dominguera” chocó contra mi rueda trasera y, por suerte, Bruno ni se enteró y aquellas pandillas de chavales que con aires chulescos adelantaban sin respeto alguno. Pero en general fue una mañana divertida creo que para los cuatro, Hugo y Bruno miraban asombrados tanta bicis…

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Aprovecho para reivindicar el uso de un transporte ecológico en todos los sentidos, en la protección del medio ambiente obviamente y en la salud de quienes la usan, que en ciudades cómo ésta uno fortalece sus piernas rapidísimo. Es una lástima que no se adapte la trama urbana, cada vez somos más los que circulamos en bici, y lo hacemos cómo podemos, entre la acera y la calzada, respirando el tubo de escape del coche de delante, sorteando peatones y soportando sus críticas, esperando encontrar la bici de nuevo tras atarla a una farola, … Una lástima…

Receta de Actimel casero

IMG_2917Somos una casa de extremistas, o no comemos un plato concreto en mucho tiempo o, cuando lo recordamos, abusamos de él hasta el aburrimiento y posterior olvido, así hasta el nuevo encuentro. Lo mismo nos sucede con los ingredientes, la semana pasada mismo celebremos la semana gastronómica del garbanzo, sí, un buen puchero de garbancitos con espinacas “eco” que nos alimentó a los cuatro durante tres largos días y, para cenar, tostadas con hummus, ¡toma garbanzos! Podría citar la semana de las lentejas, es que los pucheros dan mucho de sí, o el puré de calabaza semanal o el hartón de brócoli hervido para cenar o las tortillas francesas,… porque sucede que, nos quedamos sin ideas para cocinar cenas relámpago al son de los gritos hambrientos de los peques. No me quejo, si no me gustara, lógicamente lo intentaría cambiar, es práctico y son platos que nos gustan.

Pues bien, hemos pasado de no tomar ni un sólo yogur en muchos meses, por diferentes motivos hasta que quedaron en el olvido y dejaron de ser necesarios, a abrir la veda y en cuestión de pocos días llenar nuestra nevera de ellos. En concreto de yogures líquidos. Seguro que nuestros intestinos estarán bien poblados.

Dada la necesidad, recuperamos una receta de yogur líquido casero para la que no necesitamos yogurtera, eso sí, la thermomix va de perlas para controlar la temperatura. Esta es:

Ingredientes:

  • 1 Actimel
  • 1l de leche
  • 4 cucharadas de azúcar

Preparación:

  1. Calentar la leche a 90ºC durante 7 minutos (tiempo que tarda en llegar a esa temperatura).
  2. Añadir el Actimel y el azúcar y calentamos 30 segundos a 70ºC
  3. Poner en una botella de cristal y dejamos reposar cubierto por un trapo un mínimo de 12h en un sitio templado.
  4. Guardar en la nevera y consumir fresquito 😉

Masa para pizza con masa madre para pizza de atún y cebolla

Hace días que no usamos nuestra masa madre, que reposa tranquila en la nevera a la espera de que alguien la alimente y la use para una nueva receta. Bien, pues ahí va, Eloy y Bruno se han ofrecido para hacer una pizza!!

Más adelante explicaremos cómo hicimos la masa madre a partir de harina integral de centeno y agua, que nos sirve para elaborar cualquier tipo de masa evitando abusar tanto de levaduras químicas como la prensada de panadero, y que le proporciona un sabor muy especial al pan, como los panes de antaño!

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Ingredientes:

  • 200g de masa madre al 100%
  • 350g de harina de fuerza
  • 150g de sémola de trigo fino
  • 200g de agua
  • 60g de AOVE
  • 6g de azúcar
  • 12g de sal

Preparación:

  1. Mezclar todos los ingredientes en un bol y amasar durante 10 minutos
  2. Dividir la masa en tres partes iguales
  3. Dejar reposar en la nevera (podemos tenerla en nevera hasta 6 días)
  4. Sacar la masa 1 hora antes de hacer la Pizza para que se atempere
  5. Al tener ahora la masa relajada dar forma con las manos o bien con el rodillo
  6. Condimentar al gusto – nosotros le pusimos un pelín de tomate frito, cebolla tierna cortada bien finita, atún, mozzarella de búfala y orégano
  7. Hornear a 250ºC, calor arriba y abajo, hasta que este lista

Consejos:

  • Es importante no amasar de nuevo la masa una vez la saquemos de la nevera, ya que la tenemos totalmente relajada y es muy fácil manipularla.
  • No es necesario rodillo para estirarla, se puede hacer perfectamente con las manos.
  • Si hacemos más cantidad se puede congelar.

Torrijas

Una vez hecho el Pan para torrijas, sólo queda hacer el postre tan típico de estas fechas: las torrijas.

El resultado mejor verlo en las fotos que explicarlo, un postre sencillo, casero y ¡rico, rico!, a mi me pierden especialmente las condimentadas con miel, pero tampoco le hago ascos a las de azúcar…

Torrijas

Ingredientes:

  • Pan para torrijas
  • 1 litro de leche
  • Piel de limón y naranja
  • 2 ramitas de canela
  • 70g de azúcar
  • 2 Huevos
  • Aceite de oliva virgen extra (para freir)

Preparación:

  1. Hervir la leche, el azúcar, la canela y la piel de los cítricos, en un cazo removiendo de vez en cuando durante unos 10 minutos. (como una leche merengada)
  2. Colar la mezcla y ponerla en una bandeja.
  3. Empapar las rebanadas de pan por los dos lados
  4. Pasar las rebanadas de pan por huevo y freír en abundante aceite
  5. Poner sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite
  6. Rebozar en azúcar o bien poner miel.
  7. Se recomienda dejarlas reposar 24h antes de comer, si aguantáis 😉

Consejos:

  • Tenia que haber hecho caso a Marta y dejarlas toda la noche sumergidas en la mezcla de leche para que quedaran más jugosas.
  • Hacer el Pan para torrijas, no cuesta nada y mejorará el resultado
  • Si no podéis esperar 24h para consumirlas no pasa nada, ¡están riquísimas igualmente!
  • Las próximas las haremos aún mas sanas, sin frituras, al horno…. atentos al blog para esta nueva variante.

Día de monas

Lunes de pascua, a comer la mona al campo. Quedamos con los amigotes para ir a la Ermita del Remei pero tuvimos que cambiar un poco los planes porque al llegar, a media mañana, había hasta urbanos organizando el tráfico, ¡increíble! Así que buscamos cerca un huequecito donde dejar los coches y rodearnos de bosque para hacer el picnic dominguero en toda regla. Encontramos un buen rinconcito, lástima que descubriéramos, justo antes de irnos, que detrás de donde aparcamos había una enorme mesa merendero con toldito incluido, ¡vacía!, seremos tontos… En fin, el suelo le dió más glamour al asunto…

He de describir la comida porque no estuvo nada mal, teníamos macarrones con atún, palitos de pollo rebozado con sus pimientos asados a la leña, ensaladilla rusa y tortilla de calabacín, no se si me dejo algo… ¡Ah! ¡la mona! nos zampamos la mona de la tía Ana y, además, Paqui hizo unas mini monitas para cada peque, con su envoltorio de celofán amarillo y huevitos de chocolate y pluma para chuparse los dedos. Se me abre el apetito…

Ahí van las fotos del día:

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Y éstas son las monas que recibió Bruno de sus padrinos:

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Ana le preparó el bizcocho cubierto de chocolate y Jandro le trajo el pastel de crema con huevo de chocolate, ¡menudo atracón! Un día es un día.

Con los primos

Al fin los cuatro primos juntos haciendo el gamberro en la arena. Bruno y Eloy han hecho un hoyo enorme en la arena dónde se han enterrado, han jugado con el cubo y la pala, han pintado con carbón, se han ido de excursión y han deslomado a Eloy papi montandolo como si fuera un caballo. Mientras, Sergio y Hugo merodeaban por los alrededores, curiosos, menudo palizón de gatear sobre las dunas de arena, y qué dura digestión tras la arena comida.

Y los demás, hemos pasado un buen día charlando sobre lo único que nos ocupa nuestras cabezas, los peques y su crianza, ¡qué aburridos somos! Hasta que la lluvia nos ha dejado… Ha sido un buen día.

Me gustó ver que Eloy y Bruno disfrutaron juntos, ¡tendremos que repetirlo!

Estas son las pruebas:

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Primos2

Primos3