Vacances en família

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Aplicamos al programa Vacances en família que organiza la Xarxa d’Albergs de la Generalitat de Catalunya y nos tocó un dos noches en el Alberg Pere el Gran de L’Espluga de Francolí, al ladito mismo del monasterio de Poblet. Y esto fue lo que hicimos:

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Comentar que el albergue estaba muy bien, limpio, todos muy amables, zona de juegos, ubicación, pero la comida… justita, justita. Evidentemente sabíamos a lo que íbamos, pasta y escalopa, pero hay formas y formas de cocinarla además de que nutricionalmente dejaba bastante que desear…

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Bruselas en Navidad

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Bruselas prepara la navidad. Decora la Grand Place con luces navideñas, belén y un gran árbol, monta puestecillos de artesanía y vino caliente en diferentes rincones del centro y un gran mercado navideño en la plaza… con carrusel y noria. El paisaje urbano está nevado y el olor de canela invade las callejuelas del centro. Teníamos ganas de verlo, queríamos descubrir un mercadillo navideño de los mejor valorados por internet así que, sin dudarlo, billetes y a Bruselas en familia.

Efectivamente encontramos lo descrito, quizás con menos ambiente del esperado para estas fechas, pocas luces y ningún Santa Claus, claro, que tampoco vimos niños por las calles, pero sí había mercadillos donde vendian el típico vino caliente en casitas de madera decoradas. Pero problema fue más bien nuestro, esta vez, las condiciones pudieron con nosotros, la temperatura máxima no superó los 0 ºC y las nubes y lluvias constantes no nos daban tregua, eso cuando no nevaba… Los peques acobardados, rígidos, con los brazos tiesos al lado del cuerpo, ni guantes, ni gorro, ni leotardos, les hicieron entrar en calor. Dadas las circunstancias, tampoco había parques, ni lugares para que ellos se desahogaran y olvidaran que se encuentran en una gran ciudad. Cada vez me reafirmo, las ciudades no han pensado en sus niños.

También he de añadir, que los virus se han encaprichado de Bruno y Hugo y no les dejan en paz, así que tuvimos que llevarlos con nosotros durante el viaje, y ¡todavía los arrastramos!

Toda una aventura de la que hemos sacado una gran conclusión, con los peques, mejor viajar a lugares calentitos en dónde puedan saltar y correr, en definitiva, estar a sus anchas.

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El Papá Noel belga en forma de galleta:

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La nieve cuajó:

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Un centro comercial refugio:

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Bruno disfrutó en este tio vivo tan original:

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Destrozados:

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Por suerte, el hotel tenía unos largos pasillos con moqueta de colores que servían de pista de atletismo, preparados, listos, ya!

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¡Felíz navidad! Merry christmas!

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Andorra con niños

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Este verano tengo el blog descuidado, entre que se han desvinculado las recetas de pan tras la formación del blog El Panadero Casero, que Hugo camina y necesita más atenciones y Bruno … bueno, Bruno es como es, pues no tengo tiempo ni para respirar. Pero como la intención es seguir con ello, colgando fotos y compartiendo nuestras aventuras, allá vamos.

Las vacaciones de Eloy han comenzado con mal pie y nunca mejor dicho, Bruno se hizo un esguince en el tobillo de la forma más tonta del mundo, justo cuando estábamos a punto de coger el barco para irnos a Italia. ¡Maldita suerte!, esta experiencia me suena, mmm… ¿no le pasó algo parecido a Hugo antes de Lanzarote? Pues sí, caprichos del destino. Esta vez aplazamos el viaje unas semanitas y mientras tanto, para no quedarnos en casa, nos vamos una semanica a Andorra a respirar aire puro.

Y… ¿qué se puede hacer con niños/bebés en Andorra? Pues nosotros hicimos:

Andorra está llena de parques, parques y más parques, todos ellos equipadísimos, con suelos de arena limpia o de goma, con divertidos columpios divididos por zonas según edades, vamos que, creo que tenemos ganas de ir sólo por los columpios. En cada pueblo encontramos una zona super equipada, las que frecuentamos son: Ordino, La Massana y cómo no, el Parc Central, justo debajo de Caldea que nos cae cerquita de casa 😉

Montaña. Cada mañana de paseo por las montañas, a pesar de que Bruno y Hugo son todavía muy pequeños para darles una paliza caminando, hay alguna rutilla asequible en la que, sin pegarse la gran paliza, caminan un rato y se lo pasan pipa con los ríos, charcos,   rocas para escalar, … A Hugo todavía lo llevamos en la mochila, aunque un poco en contra de su voluntad, en cuanto lo descargamos, empieza a correr y revolcarse por los prados, este va “pa” deportista. Estos son algunos ejemplos de excursiones:

  • Ruta del Ferro
  • El pie del Casamanya. Ese día allí nos quedamos, ni rutas ni paseitos, a hacer el cabra en el prado. Hay muy buena vista y los renacuajos se lo pasan pipa revolcándose  en la hierba. Bien para cuando no se tiene ningún objetivo, simplemente estar en un lugar bonito y tranquilo.
  • Paseito por Ordino. Si viviera en Andorra, me encantaría hacerlo en aquí. Tiene un paseo por bosquecillo frondoso que llega hasta el inicio de la Vía Ferrata de Segudet, muy facilón y que transcurre al lado de un riachuelo en el que se encuentran fresas silvestres.
  • Excursión por las pistas de Pal.
  • El Riu Madriu. Paseito facilón con bosque que acompaña al río.
  • Un recorrido recomendable que esta vez no hicimos son los lagos de Tristaina
  • Coger un teleférico. Esta vez cogimos el que va de Canillo a Grandvalira Family Park. Los pequeños disfrutan subiendo. No somos amigos de este tipo de parques de aventura, tampoco los frecuentamos, pero este en concreto tiene una ruta animada, un caminito que pueden hacer los más pequeños en el que se encuentran con animales, como osos, huellas, pájaros que cantan y tiene hasta sonido, eso si van los altavoces ¡claro!. Un paseo gracioso.

Dentro de poco volveremos para ver nieve.

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Huele a verano…

Cómo disfruto del verano, el sol, la mar, ese especial olor, el sonido de los pajaritos al anochecer…

Echo de menos los viajes salaos que nos pegábamos por el Mediterráneo, echo de menos mi pequeño paraíso, Menorca, espero repetirlos pronto, eso sí, ahora mucho mejor acompañados…

Ahí va una pequeña muestra de ello:

Nuestros amigos de viaje, siempre nos saludan.

Estudiando el rumbo con precisión, no es para menos, íbamos a Cerdeña.

Nuestro ex-barco desde tierra, ohhh!.

Después de cenar a bordo.

Y un faro, este caso el Faro de n’Ensiola en el archipiélago de Cabrera.

No pararía de poner más y más fotos, me traen tan buenos recuerdos… Pronto repetiremos.

Madrid 26.01.12

Jueves, el trayecto

Pues no sabemos exactamente qué es lo que venimos a hacer aquí, pero el caso es que aquí estamos, de nuevo en Madrid. Y digo de nuevo porque, el año pasado, embarazada de Hugo y con apenas 15 meses Bruno, nos hospedamos en este mismo hotel durante la semana del puente de diciembre. Las cosas han cambiado bastante, y no me refiero a la ciudad, tiendas o monumentos, no, se nos ha complicado la logística a la hora de prever comidas, siestas, lugares y así planificar, dentro de lo que cabe, la estancia. Pero a pesar de todo, he de reconocer que hemos mejorado en tanto a que somos mucho más prácticos y ágiles que cuando sólo viajábamos con Bruno, supongo que todo es práctica…

Ayer llegamos a mediodía en tren, el trayecto se nos hizo largo a pesar de ser tan sólo 2 horas y media, pero hacía demasiado calor y Hugo estaba algo inquieto. Los desplazamientos en metro no están nada adaptados para moverte con un cochecito con patinete incluido, dos bebés y una maleta. Así que el viaje fué cansado. Después hotel, donde comimos el picnic que traíamos preparado y por la tarde paseíllo por el centro, plaza Mayor y alrededores y Chueca, calle Fuencarral, que está muy animada.

Bruno también merendó en el Starbucks.

¡Queremos una cama así! de dos por dos y un supletorio al ladín para Bruno:

Hotel: Suites Viena

Viernes

Para empezar bien el día hemos desayunado un chocolate con churros en la casa Valor, ummmm! Y con un buen bigote negro cada uno, hemos puesto rumbo hacia Serrano, que ya tenía ganas yo de ver cuatro tiendecillas que merezcan la pena. Anoto también que no me he comprado nada. Visitamos una que en concreto nos encanta, y lo digo en plural porque se trata de Baby Delhi, un espacio para los peques, adaptado, bien decorado, tranquilo, en donde se pueden encontrar desde juguetes de madera, libros, galletitas, zumos y cereales, entre otros productos ecológicos y organizan diferentes talleres y actividades, además de tener un espacio en donde sentarse a tomar un café con un bizcocho, muy agradable. Sólo que es un pelín pequeño para todo lo que se ofrece. No me importaría tener una tienda así, desde luego que no me importaría…

Acabamos comprando cuatro pechugas villaroy en el super del Corte Inglés y con metro, al hotelillo a comer y descansar, que hoy está nublado, hace mucho frío y los peques necesitan un poco de paz para poder seguir el ritmo. Detallo lo de las pechugas porque es tradición, el año pasado cuando vinimos con Bruno le intentamos dar un día un potito porque nosotros no comíamos porque nos habíamos puesto las botas de panes ecológicos con mermeladas y chocolate en Le Pain Quotidien. Así que le compramos un potito ecológico, ya que éste seria su primera comida precocinada y por lo menos debía ser de buena calidad. Pues bien, no hubo forma de que se lo tragara, es que con tan sólo olerlo lo rechazaba, compramos otro con trocitos, ya que a esas alturas él ya comía de todo como nosotros, pero por comodidad aquel día… Nada. Ascos y más ascos. Al final, acabamos en el super a ver que le podemos ofrecer y, es entonces, cuando descubrimos las pechugas con bechamel y rebozadas, qué buen resultado!, menudo vicio, se las zampa que da gusto. Esa vez abusamos de esas pechugas. Y esta es la historia, así que este año teníamos que repetirlo. Siguen vendiendolas y riquísimas.

Esta tarde un rato de parque, paseillo, cenita de pasta fresca y hasta mañana.

Sábado

Mañana ajetreada, tenemos función para bebés y niños en La Casa de América, Bruno se lo pasa estupendamente viendo la obra de Mercedes Carrión, Cajas y más cajasEn contra de nuestro mal pensado pronóstico, permanece sentado durante toda la función, la media hora anterior de cola y no rechista por el agujero en el estómago que el pobre debe tener tan tarde al mediodia, estamos felizmente sorprendidos. Sólo hay un aspecto que nos hace pensar, ha tenido la oportunidad de salir al escenario en varias ocasiones y sin embargo, ha tenido clarísimo su negativa. ¡Todos los niños querían salir! ¿Será pues que la timidez, o el modo de ser más bien reservado y discreto se hereda? O quizás… ¿aprende de nuestro comportamiento y lo imita? No sabemos. Mientras, Hugo ha seguido curioso el juego de luces y los gritos de la actriz, aunque algun susto se ha llevado que le ha hecho llorar, pero con su mami siempre a punto no hay problema.

Salimos a toda prisa en busca de comida, encontramos un japonés que nos hace segregar tantos jugos gástricos que decidimos entrar, eso sí, por si las moscas, le compramos a Bruno una villaroy y un brioche de jamón serrano, esta vez en la pastelería Mallorca.

Se suspende una actividad a la que pensábamos asistir así que paseito y al hotel.

Domingo, la vuelta a casa

Último día, bastante frío por cierto, hacemos las maletas y al parque del Retiro, a que Bruno disfrute corriendo entre hojas de plátano, columpios nuevos y vea los patos y a los patosos remar. Es un parque con mucho encanto, cuando te adentras olvidas dónde te encuentras, el ruido y la polución. Me encanta la casa de cristal que hay en su interior, con su laguito, cascada, los cisnes nadando, me parece de cuento de hadas.

Fotos hechas por Bruno, desde sus ojos:

A fin en la estación, Hugo descansa en el tren y Bruno para aquí y para allá, emocionado, disfruta del viaje. Por suerte Jandro nos espera puntual para acercarnos a casa, ¿que más se puede pedir? Repetir otra escapadita pronto.

 

 

 

Reflexiones

A pesar de no saber qué es exactamente lo que entiende Bruno por viajar, creo que es una buena experiencia para él. El cambio de aires, la emoción que le transmitimos, el dormir fuera, la responsabilidad que asume recogiendo sus cosas antes de irnos y haciendo la maleta, ayudándonos con los preparativos, con Hugo. No es necesario escoger grandes destinos, el simple hecho de cambiar de entorno le es suficiente.

Sin embargo Hugo, a pesar de que con tal de estar en mi regazo ya tiene suficiente, que no entiende de aquí o allá, he notado que se inquieta bastante, supongo que el hecho de cambiar sus hábitos, sus horarios no impuestos, sino los que surgen naturalmente con las rutinas diarias, comidas, cenas, … le altera. Quizás nota que no estoy tanto por él, o tal vez sea que me nota diferente, un poco en tensión por los preparativos, que, aunque vayamos con lo puesto, los peques necesitan unos mínimos, no lo sé.

Otra cosa importante a destacar es que las ciudades, por lo menos las más cercanas, no són un buen destino para los niños. Tengo muy claro y lo acabo de comprobar empíricamente, que éstos necesitan espacio, naturaleza, correr bien lejos, sin miedos, sin peligos, saltar, caerse, ensuciarse, tocar, descubrir, … Y eso sólo es posible en el campo. La arquitectuta y el urbanismo de las ciudades no ha tenido en cuenta a sus habitantes, los más pequeños se encuentran encerrados, en espacios sucios, llenos de límites peligrosos y contaminados. No les aportan nada positivo. Exceptuo, por supuesto, aquellos parques grandes, con columpios, espacio y limpios que cumplen con todos los requisitos para una buena diversión, lástima que se encuentren tan pocos.

Nuestro próximo destino será diferente.

Andorra 3.12.11

El trayecto en coche

Apenas tres semanas después de nuestra aventura en Lanzarote y sin haber recuperado fuerzas, nos lanzamos de nuevo al precipicio con una pequeña escapada a Andorra que, tan solo va a suponer tres horas de trayecto en coche (en tono irónico). Pienso que Eloy y yo nos emocionamos y pretendemos ir más allá de lo que se puede con dos pequeñeques como los nuestros, pero el ser humano es así de tonto, nos pueden las ganas de cambio… Y dicho esto, esperamos que el balance entre dificultades y satisfacciones del viaje sea positivo.
Decidimos partir el sábado 3 de diciembre a mediodía, aprovechando la siesta de Bruno y Hugo y acertamos de pleno, se duermen nada más salir de casa hasta casi Oliana, esto empieza muy bien.
Tras tres horas de coche aparcamos cerca del parque y acabamos de cargar el poco espacio que queda con provisiones de comida, una cosa menos en que pensar.

Una vez en el pisito, friega que fregarás, montaje del chiringuito, cena, peleas con Bruno para evitar que lo desmonte todo y a dormir, que ya son casi las diez, es tarde, zzzz….

Descansamos de coche, parque y paseitos

Día difícil. Amanecemos muy temprano, desayunamos y bien abrigaditos a la calle, Bruno está genial con su gorro de pelo y guantes. Paseito por la calle principal y parque.
La mañana había ido como la seda, pero la hora de comer y después Bruno estaba muy alterado, buscando que hacer para llamar la atención, todo no, rompo esto, tiro aquello, situación insostenible que acaba en lloros, malditos dos años! Paseito y parque por la tarde y a casita. Mañana haremos algo más divertido…

 

 

En busca de nieve

A las 7 de la mañana, como de costumbre, todos en pie, hoy nos lo tomaremos con calma, queremos ir a la montaña y ni siquiera ha salido el sol, así que desayuno pausado y a jugar con los peques.
Salimos en busca de nieve dirección a Pal, el paisaje continua de otoño, apenas está blanco, hay unas nubes que amenazan, el arco iris asoma, es un día bonito. Trayecto en coche relajado, Bruno tiene una misión muy importante, se trata de subir a la montaña a encontrar nieve, hacer una gran bola y lanzarsela a Eloy, shhhhh! Está emocionado. A pesar del buen tiempo le encasquetamos gorro y guantes, está guapísimo.

 

Logramos encontrar un poquito de nieve en pistas, que estaban evidentemente cerradas, damos un buen paseo por el bosque y nos reimos un rato. Hugo dormidito en su mochila con mami.

Para comer lentejitas con calabaza y surtido de foies y por la tarde a la city.

Hasta mañana.

 

 

 

Nos visitan

Hemos pasado un día muy bien acompañados, la Juno ha venido a jugar con Bruno al parque, han disfrutado. Comemos en una pizzería y nos agobiamos en Pireenés hasta que, al fin, se duermen, lástima que ya se tengan que marchar…

Más parque con mucho frío hasta la hora de la cena y a dormir, que mañana es mi cumpleaños!

 

Mi cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños, a la misma hora que nací me despierto recordando un extraño sueño sobre partos, muy extraño. No tenemos nada pensado para hoy, así que decidimos coger el coche y dar un paseillo por Ordino y el bosque de la vía ferrata de Segudet, en busca de un lugar donde Bruno pueda campar a sus anchas sin límites. Hace bastante más frío que en Escaldes, así que todos bien abrigados y a correr.

 

Volvemos a comer a casa, entrecot andorrano y de postre, mmmm! pannetone con 33 velitas para soplar…

Tarde de paseo por el centro y ya pensamos en ir recogiendo todo para mañana, que pereza. Cena y a descansar.

Bruno se lo está pasando bien, pero es imposible ir a comprar algo con él, se escapa y entra en todas las tiendas, tira todo lo que encuentra al suelo, juega al escondite, corre hasta que lo alcanzas, es muy divertido pero agotador, mejor estamos en el parque o cuando no hay finalidad alguna en el paseo. Y insisto, es normal, sólo quiere jugar, quien pudiera ver la vida desde sus ojos… Y Hugo es tan chiquitín que va a remolque, duerme cuando quiere con mami o papi, eso sí, en su mochila bien arropadito y come a demanda, tiene su tetita a punto en cuanto la necesita, así que, es un gustazo llevarlo. A veces sufro porque no le proporciono la tranquilidad que tiene en casa, aunque sea una tranquilidad entre comillas, porque con Bruno al lado… Me encanta verlos interaccionar y es ahora cuando empiezan. Bruno siempre cuenta con Hugo, incluso cuando no lo ve pregunta por él y Hugo, no le quita la vista, no pierde detalle de todo lo que su hermano hace, ¿estará aprendiendo?. Me encanta despertarme por la mañana con uno a cada lado.

De vuelta a casa

No nos queda más que recoger el equipaje, limpiar el chiringuito y ultimar alguna compra para despedirnos de Andorra. Bruno le dice adiós a la casita, a los columpios muy chulos en los que ha jugado mucho rato y a las montañas. Tras un pequeño tentempié, con los dos preparados, ponemos rumbo a casa. He de reconocer que no creo que podamos tener la misma suerte con el viaje que a la ida, que alguno de los dos nos la liará, pero, para corroborar mi poca fe, me vuelvo a equivocar. Ha sido un trayecto tranquilo en el que Hugo ha dormido hasta casi Montblanc y Bruno sólo hasta Guissona, pero aún despierto ha estado relajado. Solo en 10 minutos más se nos hubiera complicado mucho la cosa.
Y ya en casita Eloy porteador, mami lavadoras y duchas, cenas, … Ufff! Estamos agotados.

Queda pendiente otra escapada a la montaña para ver nieve.

Viaje Lanzarote 8.11.2011

8.11.2011 – El preludio

Primer viaje los cuatro, se plantea, temerosos, de una forma diferente a la que estamos acostumbrados, vamos a recorrer Lanzarote sin pretensiones de verlo absolutamente todo y dormiremos en un apartahotel con piscina y animacion infantil, en regimen de media pension durante 8 dias. Simplemente diferente. He de reconocer publicamente que tengo más miedo de ir con nuestros churumbeles que cuando nos fuimos a Vietnam con solo un billete de avión y una mochila sin saber ni donde dormir… ¿Será tal vez que Hugo es muy pequeño y no me gusta atabalarlo?, o que el torbellino de Bruno no aguanta quieto ni un segundo, eso cuando no se escapa y tienes que salir corriendo a buscarlo o se tira de cabeza a un charco, por poner algun ejemplo… Deben ser las dos cosas.

Hugo tiene 4 meses y Brunettino 26. Por suerte estamos en aquel momento en el que Hugo lleva su lechecita siempre a punto en envase de mamá y Bruno es peor que yo, un glotón en toda regla, zampa lo mismo que nosotros, así que, ningún problema con las comidas.

1r dia – el avión

Estamos gratamente sorprendidos por el comportamiento de nuestras remorillas en el largo viaje hasta la isla. Primero, una buena hora de coche, a la que amablemente nos acompañó Jandro, seguido de otra hora de espera en el aereopuerto, tres y pico de confinamiento en reducido espacio, el vuelo, y por último, la espera mientras papi se las ingeniaba para montar las más simples sillitas de coche del mercado en nuestro astra de alquiler, a la que sumamos la media horita más de coche hasta destino, el hotel. Total, desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde viajando y, como conclusión, he de decir que no nos podemos quejar, Hugo mamó, durmió, jugó y descansó sin apenas rechistar, bueno, solo la incomodidad de cambiarle en el avión y Bruno no dijo demasiado aquella temida frase de “salir un poco por favor”, incluso en el avión jugó, comió y solo necesitó un par de capítulos, ufff! Para lo que es él, estuvo muy tranquilo.

Estamos todos rebentados, a las seis comida-merienda-cena, para las ocho Bruno al sobre y tras estudiar la ruta de mañana, nosotros también, zzzzzz…

Los Jameos del agua

Madrugamos, desayunamos bien prontito, recogemos el equipaje necesario para el dia, con niños ya se sabe, cuesta arrancar, cinco minutos de parque para Bruno y coche rumbo a Los Jameos del agua, un túnel producido por la erupción del volcán de la Corona en donde se formaron unos agujeros (o jameos) y el Sr. Manrique decoró para poder visitar. Al quedar las cuevas por debajo del nivel del mar se formaron dos laguitos de agua salada, en uno de ellos, en su interior habita un extraño cangrejo de apenas un centimetro, blanco y ciego, único en el mundo según comentan, como si fuera abismal. Pues bien, he de decir que no me han sorprendido las cuevas, quizás el hecho de haber dos bares dentro y ser tan artificiales supongo que me hace pensar así, y el museo geologico bastante descuidado.

Hoy el viaje en coche ha sido duro, Hugo, inquieto, lloraba y Bruno con su salir de aquí, ufff! Iban descordinados, Hugo con sueño y hambre y Bruno cansadísimo, decidimos ir al hotel a pegarnos un chapuzón y picar algo.

Por la tarde, coche hasta Órzola, precioso, visita a Las Pardelas Park donde Bruno alimenta a cabras, burritos, ovejas, caballos, conejos, le persiguen los patos y le pegan un bocado. Precioso lugar y preciosa carretera.

A la vuelta parada en una playa con rocas volcánicas y la luna casi llena de fondo, a punto de anochecer, inspirador… Lástima que Bruno se empapara los zapatos y Eloy se enfadara, un lugar para repetir.

Al fin en el hotel, cenita y ¿mañana? Eloy ha ido a dormir a Bruno y se ha quedado con él… Yo ahora, en cuanto escriba esto, zzzzzz….

El Timanfaya y Playa Famara

Amanece nublado, pero los partes auguran un día soleado, así que aprovechamos para ir al parque natural del Timanfaya, y todo eso que ya hemos visto, para ser el segundo dia no está mal!
Desayuno de reyes, huevos fritos (en plural), pancakes, donetes, mmmmmm! Y con el estómago lleno ponemos rumbo a la otra punta de la isla. No hay grandes distancias, pero los tres cuartos de hora en el coche con los peques se pueden complicar, aunque esta vez no va a ser, Hugo enseguidita se duerme y Bruno, tras unos cuantos gritos, descubre que no tiene mucho que hacer y se distrae conversando.

Por suerte son solo las diez de la mañana y no encontramos cola, además, nada más llegar, nos espera la guagua que nos llevará a visitar el parque y podemos sentarnos en primera fila, Bruno contento, Hugo come.

Espectacular paisaje lunar, es precioso leer en las rocas los recorridos de la lava, ver las diferentes formas que creó y asomar la cabeza en el cono de un volcán, me encanta, hemos disfrutado de la ruta, aunque echamos de menos no poder pisar el suelo… Es una lástima.

Después demostración del calor de la tierra, con un cubo de agua crean un géiser, numerito para el turista. Asombra pensar lo que hay debajo de nuestros piececitos.

Visita a los camellos, sin subir de momento.

Ya tarde, aprovechamos que los peques estan reventados para hacer rutilla en coche, cruzamos varios pueblecillos blancos, visitamos la caleta Caballo y paramos en la playa de la Famara donde disfrazamos a Bruno de surfista, este lugar está plagado de ellos, y pasamos un buen rato remojandonos con las olas.

Picnic con restos del desayuno mirando al mar y sus espectaculares olas, y tranquilos de vuelta al hotel…

Para cenar papas arrugas con mojo picón rojo y verde, rico, rico!

 

 

El Charco de los Clicos

Demasiado mojo picón, agcs! Con sólo escribir la palabra me entran arcadas, y es que he pasado una mala noche… Vueltas y más vueltas, mejor no entro en detalles, sólo decir que maldita mala suerte la mía, estoy empachada como hace años que no estaba, incluso tengo décimas! Ahora no puedo permitirme el lujo de descansar y dejar a Eloy solo ante el peligro. Así que nos armamos de valor, desayuno un gelocatil, cargamos los bártulos y niños en el coche y vamos rumbo al Golfo, donde esperamos encontrar el famoso lago verde o charco de los Clicos. Está muy cerquita del Timanfaya, de hecho, el lago verde se formó un una cala grande de arena negra rodeada de un escarpado precipicio volcánico, precioso.

Comprobamos como, efectivamente, es verde, cuentan las guías que se debe a unas algas, y eso que el día está nublado.

Bruno se lo pasa pipa cogiendo piedras y llenando sus bolsillos y los de su papi, parece un perro hurgando en el suelo con las dos manos.

Pero hoy está agotado, es uno de esos días “no”, esto es:
– Bruno, vamos!
– No
– Bruno, ¿quieres un plátano?
– No
– Bruno, mejor no pases por ahí, estás demasiado cerca del precipicio y te puedes caer!
– Bruno a pasar por el precipicio

Y sin poder negociar alternativas, acabamos con el niño a rastras, pero he de decir que antes nos afectaba mucho más, ahora nos lo tomamos con sentido dl humor, que le vamos a hacer?

Pues como decía, con Bruno a cuestas y Hugo muy cansado y quejoso también, decidimos volver al hotel a descansar.

Eloy : Hoy he conseguido no dormirme con Bruno y puedo escribir algo
Viaje en coche “divertido”.
Marta y Bruno han hecho una siesta de dos horas, Hugo también pero paseando, así, que me conozco Costa Teguise como la palma de mi mano.

Después de comer-merendar hemos decidido dedicar la tarde a descansar, a las pequeñas fieras y a la moribunda, tarde de parque, guardería, donde Bruno se lo ha pasado genial, sin entender ni torta, aquí todos hablan alemán.

Cena prontito, 18:30 horario canario, y a descansar, mañana otro largo día.

 

 

 

Los Hervideros, …, Arrecife

Tras la cura de sueño me encuentro mucho mejor, incluso Bruno se ha levantado más tranquilo, ah! Y Hugo se ha levantado el último y también parece que le ha sentado bien. Así que desayuno tranquilo y coche rumbo a Los Hervideros. Son unos acantilados situados justo al lado de El Golfo (estuvimos ayer, lago verde), donde las olas golpean fuertemente sobre las rocas de lava que llegan al mar. No ha sido un día de fuerte oleaje, pero el que había ha sido suficiente para demostrarnos su fuerza.

Es un lugar precioso, el negro de las rocas volcánicas que dibujan los recorridos de lava contrasta con el azul intenso del mar y la espuma blanca, le hemos dedicado parte de la mañana a este rincón de la isla, nos ha gustado mucho. Bruno, mientras tanto, obsesionado con sus piedras, hoy ha aprendido a encontrar olivina, ¿le gustará la geología? Y Hugo, en su mochilita tan ricamente.

Seguimos los acantilados con el coche hasta llegar a Las Salinas del Janubio, que como su nombre indica, fabrican sal, pero no hemos podido ni parar por no incordiar a los peques más, así que nos hemos conformado con una foto desde el coche, ¡que le vamos a hacer!.

Una vez en la otra punta de la isla, decidimos acercarnos a la Playa Papagayo a comer, pero cual es nuestra sorpresa cuando nos hacen pagar por entrar, ¡si tan sólo se trata de una playa con arena dorada!. Así que Eloy, da media vuelta y acabamos comiendo en el paseo marítimo de Playa Blanca, una urbanización turística donde se encuentra la Marina Rubicón. Evidentemente comemos picnic en un banco, je, je, Bruno encantado. Paseito por el lugar y aprovechamos la hora de la siesta de los peques para pasear con el coche por La Geria, famosa zona de vinos. Espectacular paisaje de viñas rodeadas de muros de piedra seca volcánica negra para protegerla del viento, lástima no poder parar en una bodeguita para hacer una cata… Otra vez será.
Tras la siesta, apagamos el motor en la capital, Arrecife, damos una vuelta por el centro y el paseo marítimo y salimos con un mal sabor de boca, no nos ha gustado nada. Una ciudad desierta, descuidada y sin ambiente, suerte que el resto de la isla es precioso para contrarrestar…
Hotelito, Bruno al parque, Hugo a reposar en brazos de su mami, cenita y zzzzzz.

Teguise

Amanece soleado, nos alegramos porque después de varios dias tiñoso y las cuatro gotas de ayer nos apetecía disfrutar de los colores del paisaje con sol. Desayuno glotón, un ratito de parque para satisfacer a Bruno y de paso relajar a Hugo y coche hasta Teguise. Es un pueblecito típico de casas blancas situado muy cerquita del hotel en el interior de la isla, en el que los domingos montan un rastro que suponemos estará plagado de guiris. Bien, pues sólo nos equivocamos en una cosa, en pensar que serian cuatro puestecitos de nada, el mercado ocupa varias calles y plazas del pueblo, es muy grande, nos detenemos básicamente en un rincón de artesanos lanzaroteños, el resto no vale la pena.


Aprovechamos el resto de mañana calurosa para pegarnos un chapuzón en la piscina del hotel, eso sí, Bruno con su camiseta de surfero para protegerlo del sol y del agua fría, está monísimo, je, je. Huguito y papi se quedan repanchingaos a la sombra.
Comidita en un restaurante cercano al hotel recomendado en internet, de tapeo. Probamos los gueldes, pescaitos chiquitines fritos típicos canarios, me vienen unos recuerdos de infancia, mi hermano los untaba en leche! Buenísimos.

Por la tarde, aprovechamos que estamos cerca del hotel para dar un respiro a los peques, que se pegan una buena siesta. Lástima que se nos haya hecho tan tarde, de todas formas intentamos encontrar una calita cerca del hotel para bañarnos sin éxito, situación de stress en el coche, vuelta al hotel que es tarde. Bruno juega un ratín en el arenal con el cubo y la pala, cena, minidisco y zzzzzz!

Haría, Orzola

Ultimo día, último desayuno, último picnic, amanece nublado, muy nublado, estamos todos agotados pero… ¡no nos queremos ir! Que tristeza de día, ¿que nos falta por ver? Decidimos acercarnos de nuevo a Órzola, el extremo norte de la isla, pero esta vez lo haremos por el interior recorriendo Teguise, Haría y Ye, donde se encuentra al Mirador del Río, otra obra de César Manrique que no visitaremos. Los pueblecitos que vamos pasando, todos de casas blancas con ventanas azules o verdes, son preciosos, aunque están algo descuidados y los paisajes son espectaculares. Bruno se ha dormido en el trayecto y Hugo, tras un poco de guerra, también, genial, ¡podemos hacer millas! Lástima que hemos pillado uno de los escasos días al año que llueve y, para más emoción, hay una espesa niebla que no nos permite ver más allá de nuestras narices. Igualmente seguimos con lo previsto hasta llegar a Órzola. Es un pueblecito pesquero desde donde se coge el ferry hacia la isla de La Graciosa situada justo enfrente.

Y mientras esperamos que despeje cogemos un caminito de piedras que nos lleva a una bonita playa dende aprovechamos para hacernos fotos, jugar y correr con Bruno. Regresamos por el mismo camino y esta vez si que podemos disfrutar de las vistas desde la carretera del Mirador del Río a La Graciosa, muy recomendable, lástima no bajar del coche por motivos logísticos, como siempre, ains!

Comemos en un parque en Haría, paseito, después a Arriate, pueblo costero, y de nuevo parque y paseito por la playa y al hotel a preparar las maletas.
Que penita!

Pasamos el resto de tarde en la guarderia con Bruno, Hugo y cientos de juguetes, cena y zzzz! Están agotados y mañana tenemos que madrugar…

Reflexiones: viajar con niños tan pequeños condiciona muchos aspectos del viaje, para empezar, todo lo que verías y no puedes, la organización, la cantidad de equipaje (pañales, toallitas, recambios, jerseys, …), los horarios, su cansancio, nuestro cansancio, ufff! Pero aun así, me ha sorprendido gratamente lo bien que se han adaptado al ritmo, y es que ¡son muy pequeños! Los he disfrutado mucho y creo que Bruno también se lo pasado bien porque no quiere volver a casa. Éste viaje ha sido una primera prueba, hemos roto el sedentarismo vago que arrastrábamos desde hacía tiempo y que no nos atrevíamos a romper, nos ha puesto a cada uno en su lugar, como dice Dora, lo hemos conseguido! We did it!
Aunque he de reconocer que tendré que volver a Lanzarote, pues me queda pendiente hacer una inmersión, contemplar una noche estrellada desde el centro de la isla, más atardeceres, recorrer a fondo La Geria y la cata de vinos y… montar en los camellos del Timanfaya, je, je!

De vuelta a casa

A las 5.30 ha sonado el despertador, que tristeza recoger el equipaje y dejar atrás la isla y con ella, nuestras primeras vacaciones. Las maletas están a punto, los peques han dormido con la ropa que llevarán en el avión, así que, uno en brazos de cada uno y sin despertarlos directos a la sillita del coche, pobres, que carita de desconcertados ponen. Como íbamos con el tiempo justo, no nos hemos dado ni cuenta y ya estábamos en el avión, esta vez, a pesar de volar menos tiempo (2h 30′), el trayecto ha resultado más largo. Bruno no ha querido dormir y Hugo ha echado un par de cabezadillas, estamos agotados. Eso si, muy contentos.
Jandro nos recoge en Bcn puntualísimo, para rematar comemos en Ikea, después siestecita en el coche y… vuelta a casa, muy a nuestro pesar…
Reconfortante cena en casa de los avis y a descansar hasta el siguiente destino.
Hemos de repetirlo cuando sean mayores.