Duermen… ¡shhh!

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Vivir sin televisión… (la decisión de Bruno)

Cenábamos como de costumbre cuando Bruno, ya en la última cucharada, salta disparado de la trona y se pone a correr por casa, a tirar los cojines al suelo, aporrear el sofá, dar volteretas … le dejamos hacer, ya que creemos que es un comportamiento sano porque durante todo el día acumula mucha energía y de alguna forma tiene que liberarla.

Cuando estábamos ya con el postre oímos un fuerte golpe, comprobamos que no había pasado nada, Bruno seguía corriendo con micrófono en mano de un lado a otro de la casa, sólo una sonrisilla pícara nos dió que pensar, pero no le dimos más importancia.

Cenados y con Bruno dormido, nos sentamos rendidos a descansar, enchufamos la caja tonta para que nos entretengan un rato y… ¡sorpresa!! la TV (que no tiene mas de dos años) tiene un fuerte golpe en el centro de la pantalla:
La tele....
La primera reacción es de un enfado descomunal (suerte que lo vimos cuando Bruno ya dormía que sino se hubiera llevado unos gritos que no hubieran arreglado nada). Marta,  que sabe relativizar mucho más que yo, me dice que no pasa nada que solo es una cosa material, que lo importante es que todos estamos bien y tengamos salud.

Lo primero que me pasa por la cabeza es que “vaya niño nos ha tocado”, todo lo rompe, sus acciones tiene maldad, ….

Nos vamos a dormir muy disgustados, a mi me cuesta mucho coger el sueño, no paro de darle vueltas a lo sucedido, al final consigo dormir y por la mañana veo las cosas de otra manera.

  • Los niños no tienen maldad, son buenos por naturaleza, si alguna vez actúan así es porque nos quieren llamar la atención, tenemos que entenderles y atenderles, algo le estará pasando, en nuestro caso probablemente sean los celos a su hermano Hugo, algo normal pero que entre todos lograremos superar.
  • A estas edades los niños no saben que una tele vale casi 1.000€ y una pinza de la ropa 0.10€ por lo tanto no le dan valor económico a las cosas (otra cosa que tendríamos que aprender de ellos) por lo tanto por mucho que le diga que esto no esta bien, él no ve diferencia entre romper la televisión y rasgar una hoja de una revista vieja.

Ahora las partes positivas de éste nuevo episodio familiar:

  • Nunca hemos querido que nuestros hijos abusaran de la tele, intentábamos ponerle la menor televisión posible y siempre seleccionando el contenido, aún así, desde hace aproximadamente un mes Bruno se enganchaba a cualquier cosa, hasta los anuncios, con lo cual la situación nos viene perfecta.
  • ¿Queremos que nuestros hijos cuando lleguen del colegio se tomen la merienda delante de la tele o la consola? o, ¿preferimos que jueguen, pinten, salten, se mojen y corran?
  • Es muy cómodo poner la TV de fondo y que los vaya ‘distrayendo’ con diferentes contenidos que la mayoría no son de nuestro interés.
  • Ahora seguro que tendremos mucho mas tiempo para jugar con los peques, salir a pasear, y leer. Siempre hemos priorizado, pero ya no habrá lugar a dudas!
  • Seguiremos consumiendo contenidos de nuestro interés ya que disponemos de Internet por lo tanto no seguiremos del todo desconectados.
  • Decir que ya hemos pasado temporadas sin televisión, cuando Marta y yo empezamos a vivir juntos pasamos más de medio sin televisión en casa y las sensaciones fueron muy positivas.

Lo más fácil después de esta situación sería enfadarse con el peque, castigarle y, muy probablemente, llevarlo a una guardería hasta que empiece el colegio, pero después de mucho pensar, creo que lo que necesita nuestro hijo es que le dediquemos a él mas tiempo en exclusiva. Seguro que es una situación pasajera y que Bruno nos esta intentando decir algo que somos incapaces de comprender, el pobre lo debe estar pasando fatal…. intentaremos ayudarle!!!

Juegos de poder

Ayer decidimos no enfadarnos con Bruno o Hugo en aquellas situaciones en las que lanzan un objeto, tiran las pinzas al suelo, sacan ropa de un armario y la esparcen por toda la casa, desordenan sus juguetes ante tus narices, asegurándose que les ves y, encima, se quedan a la espera de nuestra respuesta. Bien saben que no nos gustará, sin embargo lo hacen y parece, a nuestros ojos, que con una sonrisa burlesca.

La última fue abrir las bolsas de pañales y esparcirlos por el pasillo y no sólo Bruno, también Hugo disfrutaba… Ante tal alboroto decidimos seguirles el juego y nuestra respuesta a su picaresca acción fue un -¡Oh, no! ¡los pañales! ¡todos en el suelo! ¡agh! siguiendoles la broma y haciendo mucho teatro. No tuvimos tiempo de recogerlos cuando todos los pañales volvían a volar por los aires entre risas y carcajadas, y así estuvimos un buen rato…

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He de reconocer que la hazaña no era grave y tampoco nos encontrábamos en un día de esos con prisas y cansados en los que no puedes permitirte un segundo para jueguecitos, pero esta experiencia ha marcado un antes y un después en nuestra reacción frente a estos “juegos”. ¿Qué hubiera sucedido si hubieramos reaccionado con un grito seco de ¡no tireis los pañales! ¡eso no se hace!. No puedo asegurarlo, pero por mi experiencia probablemente hubieran seguido igualmente y nosotros enfadándonos porque no nos hacen ni puñetero caso, hasta que les hubiéramos retirado los pañales con morros y, muy probablemente, ellos hubieran buscado alguna que otra hazaña nueva que nos disgustara. Todos enfadados y frustrados.

Tras verificar empíricamente que darles la razón y dejarles actuar con libertad funciona, no digo con esto que mañana no lo vuelvan a repetir, ni tampoco que no tengan ningún límite en casa y puedan estropear cualquier objeto, cosa o lugar, pero que nos libramos del enfado y ellos pasaron un buen rato sí; buscamos información sobre qué estaba sucediendo. Es entonces cuando topamos con el libro de Naomi Aldort Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos y, por lo visto, estos comportamientos tienen nombre, se trata de las luchas de poder.

Hemos de empatizar con los más pequeños, entender que se sienten indefensos por el hecho de ser pequeños e inexpertos, que viven en un mundo nuevo y grande donde no pueden tocar, hay lugares a donde no se les deja ir, objetos que no pueden alcanzar, ¡Deben sentirse indefensos! Por lo tanto, parece lógico pensar que tienen la necesidad de sentirse “con poder”. Ellos no están preparados para renunciar a lo que quieren ahora, al contrario que los adultos. Dicho esto, se entiende que necesiten saber que las personas que les rodean se toman sus preferencias en serio inmediatamente.

Palabras textuales del libro citado: “un niño que se enfrenta a la sensación de indefensión o que se ve privado del control de su vida puede volverse furioso, agresivo o deprimido. Aunque no se puede eliminar la sensación de indefensión, se pueden mejorar sus probabilidades de experimentar autonomía y fuerza personal (…) y esto implica hacer algo por ellos, con frecuencia significa quitarse de en medio y procurarles un camino seguro y enriquecedor. Al proporcionarles un entorno físico y social seguro y sano se puede eliminar la necesidad de restringir o dirigir sus vidas. El niño puede elegir y liderar sus actividades, alimentos, horarios e intereses dentro del entorno seguro creado por los padres. Entiendo que en los bebés es fácil acondicionar su entorno físico para que experimenten, pero cuando son más mayores hemos de pasar por alto muchos de nuestros prejuicios vividos.

A quién no le han dicho aquello de “cuando seas padre comerás huevos” o bien “los mayores estamos teniendo una conversación, ¿Porqué no te esperas y nos lo explicas después?” resquicios de nuestra educación que están grabados en nuestra mente. Estamos intentando cambiar aunque eso suponga que los demas piensen que no les estamos “educando” correctamente…

Hasta ahora les he intentado incorporar en mis tareas diarias sin darme cuenta que quizás a ellos no les apetece venir a comprar o ya no es tan divertido tender como lo era antes, quizás se niegan a ponerse los zapatos para salir porque realmente ya están agusto en casa jugando, … Tendremos que tener mas paciencia, intentar descifrar sus necesidades y entonces actuar. Siempre con mucho cariño y delicadeza.

Si sigo pensando en el tema, reconozco que les desautorizo en multitud de ocasiones sin ni siquiera darme cuenta. Ahora entiendo porqué Bruno se pone furioso cuando estamos jugando y suena el teléfono, lo cojo y priorizo la chala con mi amiga a nuestro juego que teníamos a medias, encima le digo: – pero ¿es que no me dejas ni hablar por teléfono? ¡No me dejas hacer nada! Pobrecillo…

En realidad, hemos de tener presente que las acciones del niño no son buenas ni malas, son simplemente expresiones de sus necesidades emocionales o físicas, o bien juego inocente.

Galletas de avena ecológicas (Oatcakes)

Andábamos buscando la receta de unas galletas saludables para poder dar a nuestros peques ya que, como siempre encuentran un momento para pedir una o compartirla con un amigo, pues al menos que sean lo menos perjudiciales para ellos, vamos, con poco azúcar pero sin edulcorantes, poca grasa, harina ecológica integral, … Y al fin dimos con ellas, se trata de unas galletas sencillísimas de elaborar, muy ricas, y que cumplen los más altos niveles de exigencia de cualquier mamá preocupada por la alimentación.

Así que, sin más preámbulos, aprovechando que Bruno desde que entró la primavera ha dejado las siestas, ¡a cocinar!

Galletas de Avena

Ingredientes:

  • 140 g de copos de avena
  • 140 g de copos de avena molidos (thermomix o molinillo de café)
  • 280 g de agua hirviendo
  • 28 g de mantequilla
  • 3 g de sal
  • 6 g de semillas de sésamo

Preparación:

  1. Mezclar todos los ingredientes y dejar reposar 15 minutos
  2. Extender la masa formando un rectángulo de aproximadamente 5mm
  3. Cortar la masa con la forma deseada
  4. Poner en una bandeja de horno y dejar reposar 1h (para que sequen)
  5. Hornear a 180ºC durante 40 minutos  (si vemos que se nos tuestan podemos darles la vuelta a mitad de coción)

Se trata de unas galletas no determinadas, me explico, sirven tanto para acompañar dulce como para salado, no contienen nada de azúcar, simplemente avena, así que van igual de bien con chocolate, mermelada o crema de cacahuete como  con salmón, queso, foia, … lo dejo a vuestra imaginación.

Consejos:

  • Se les puede añadir pepitas de chocolate, para merendar están buenísimas.
  • Multiplicar los ingredientes x2 o x3, así os ahorrareis hacer de nuevo estas galletas al dia siguiente 😉