Huele a verano…

Cómo disfruto del verano, el sol, la mar, ese especial olor, el sonido de los pajaritos al anochecer…

Echo de menos los viajes salaos que nos pegábamos por el Mediterráneo, echo de menos mi pequeño paraíso, Menorca, espero repetirlos pronto, eso sí, ahora mucho mejor acompañados…

Ahí va una pequeña muestra de ello:

Nuestros amigos de viaje, siempre nos saludan.

Estudiando el rumbo con precisión, no es para menos, íbamos a Cerdeña.

Nuestro ex-barco desde tierra, ohhh!.

Después de cenar a bordo.

Y un faro, este caso el Faro de n’Ensiola en el archipiélago de Cabrera.

No pararía de poner más y más fotos, me traen tan buenos recuerdos… Pronto repetiremos.

Lego, qué les divierte más: ¿montar o desmontar?

De estas fotos hará casi un año. Eloy las tomó mientras yo le daba un respiro a mi panzote flotando en la piscina una mañana de sábado, estaba embarazada de Hugo.

Nótese que desde bien pequeñito apuntaba maneras… ¡Que divertido debe ser tirar todo, absolutamente todo lo alcanzable, al suelo! Se debe aprender mucho de física, como el tiempo que los objetos tardan en caer, la forma en que lo hacen, si rebotan, crujen o se rompen y, lo mejor, la reacción de mis padres.

Respecto a nuestra reacción, confieso que muchas veces me enciendo por dentro, todos somos humanos y el cansancio no ayuda precisamente, pero creemos que es una fase de su aprendizaje y que para él forma parte del juego, es un descubrimiento más, por lo que pacíficamente le enseñamos lo que ha hecho, y mientras lo recogemos, le invitamos a que nos ayude. No se si será la reacción correcta, pero tampoco creo que cuatro gritos lo sean, así que, seguiremos por este camino a la espera de que nos sorprenda con otra nueva fase antes de que Hugo entre en ella…

Ikea

¿Qué hacer un frío y tiñoso sábado de invierno? Llevamos una semana de frío “siberiano”, igualmente salimos a la calle, por supuesto, pero enseguida oscurece y no se está bien. Aprovechamos para hacer actividades en casa, cocinamos juntos, jugamos, leemos, bailamos, pero… ¿qué hacer cuando se acaban los recursos y los peques se suben por las paredes? Busquemos una solución… ¡Ikea! Aprovecharemos que necesitamos cuatro cosillas para la casa.


No nos consideramos, en absoluto, consumistas. Los centros comerciales nos agobian, y mucho. A Bruno y Hugo no les aportan nada interesante y encima, ellos se aburren, por eso normalmente los evitamos. Pero este sábado vamos a hacer una excepción.

Sinceramente, ha sido muy divertido.