La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner

En plena época de preinscripciones para el curso escolar 2012 – 2013, cuando uno se plantea a que colegio va a llevar a su hijo, cuando se acerca el momento de dejarlo durante gran parte del día, cinco días a la semana después de tres años casi sin separarse, surgen las dudas. ¿Qué tipo de educación buscamos? ¿Qué es lo que más valoramos de una escuela? En este momento me vienen a la memoria los buenos y los malos recuerdos de mi escolarización y es entonces cuando, desde mi punto de vista de madre sin conocimientos de pedagogía más que el propio instinto y la experiencia, me doy cuenta de que lo que no quiero para mi hijo.

No quiero clases magistrales desde pequeñitos porque no hay quién aguante dos minutos sentado en una silla y, los culos inquietos, están mal vistos en una escuela tradicional. Opino que los niños necesitan correr, desahogarse y curiosear libremente, sin horarios ni limitaciones autoritarias no motivadas.

Tampoco quiero que el método de aprendizaje se base en memorizar datos de diferentes asignaturas para llegar a una fecha determinada, examen, volcarlas y después olvidarlas. Ése ha sido mi sistema de enseñanza, así me hicieron odiar la historia, que no eran más que fechas y datos a memorizar, la geografía, la química, cuando no me enseñaron que todo funciona a base de reacciones y, podría seguir… Pero resulta que, sí, me gusta la historia, que me encanta la geografía, que disfruto viajando y aprendiendo… Me valoraban por mis conocimientos en matemáticas y me decían aquello de que la plástica y la gimnasia eran “marías”. Ser de ciencias era lo bien visto, para aprender había que hincar codos… ¿Os suena? Ojalá todos los datos que tuve que memorizar perduraran en mi cabeza porque entonces sí podría decir que sé algo…

Es entonces cuando una se decide a leer sobre educación y psicología y se sorprende gratamente al ver que sus ideas no van tan desencaminadas. Me reafirmo en que la escuela tradicional no me ha servido para aprender todas las materias que me han enseñado y que ha valorado sólo una parte de mi inteligencia, menospreciando otro tipo de talento.

Éste vídeo de Eduard Punset sobre la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner muestra el tipo de enseñanza que me gustaría para mis peques:

 

Howard Gardner ha revolucionado el mundo de la psicología y como consecuencia, el de la educación en los últimos 20 años. Su teoría de las inteligencias múltiples critica el concepto de inteligencia como una cuestión estática y única.

Tradicionalmente la escuela tradicional se ha centrado en valorar la inteligencia verbal y la logico matemática considerando así el talento académico como el máximo representante de la inteligencia humana. Pero, ¿y el resto de habilidades y capacidades humanas que usamos diariamente y en diferentes ocasiones, que no son estrictamente las académicas? ¿Porqué se considera más inteligente a quién es capaz de resolver problemas lógicos o tiene mucha capacidad oratoria a quién es un gran músico o deportista? Gardner comenta que sobrevalorar un tipo de inteligencia sobre otra en las escuelas no facilita el desarrollo global y integral de los individuos. Diversos estudios complementan sus teorías.

Por todo esto propone la creación de instituciones escolares que permitan acercarse al conocimiento de forma diversa, permitiendo desarrollar todas las inteligencias: la naturista, verbal, la logico matemática, la visual espacial, la corporal, la musical, la interpersonal y la intrapersonal.

Los maestros, en este sentido, se han de tranformar en guias, coach, y ayudar a los alumnos a descubrir sus pasiones y su forma de acercarse al mundo. Lo que obliga a individualizar la atención y a diversificar la forma de evaluar a los alumnos. Todo un reto para los docentes que tendrán que trabajar en equipo y no sólo entre ellos, sino también con las familias.

Y eso es lo que busco para la educación de Bruno y Hugo, quiero que ellos vayan a la escuela motivados, porque ese sea un lugar de descubrimiento, de juego, donde el aprendizaje sea sólo una consecuencia.

Supongo que es una utopía.